MANERAS DE QUITARLE LA ROPA INTERIOR

    (Publicado: 2016-02-17)





    El mejor consejo que puedes seguir a la hora de quitarle la ropa interior es que te fijes en lo que ha pasado antes, en los minutos previos, y lo mejores. Puedes hacerlo tan memorable como quieras.

    1. Lento, pero con ritmo.

    Quitar la ropa interior despacito te da la oportunidad de mapear todo lo que está debajo y alrededor, de tomarte un rato para pensar en por dónde empezarías. Por su parte, puedes medir su impaciencia en segundos o en centímetros de tirante o encaje. Si te muerde o arquea y estira cualquier parte de su cuerpo, si gime o te maldice, eso es que algo estás haciendo bien. Después de cada una de esas señales ve un poco más lento. Te odiará justo de la manera en que quieres que te odien al borde de la cama. Si le miras a los ojos tanto como puedas y lo acompañas con roces casi imperceptibles en la piel que vas dejando al descubierto lo conviertes en un striptease al revés en el que ella se desnuda y ella lo sufre.


    2. A mordiscos.

    Si usas los dientes estás marcando un tono salvaje que luego vas a tener que mantener. Puedes elegir hacerlo lento o a toda prisa, pero ten en cuenta que el menú posterior está lleno de arañazos, cachetes y más mordiscos. Después de morder no conviene masticar, a no ser que ella use ropa interior comestible o tú tengas un estómago de herbívoro.


    3. Durante horas.

    Si eres capaz de hacer esto, evidentemente vas a tener que hacer muchas cosas más que quitar la ropa durante todo este tiempo. Una técnica de mañana de domingo que consiste en jugar sin prisa, desayunarse, y forzar un que sí pero que no eterno.


    4. Pídele que se la quite.

    Quitarle la ropa pidiéndole que se la quite consiste en dar instrucciones. Cuanto más detalladas, mejor: cómo se coloca el pelo, dónde pone las piernas, en que paredes o muebles se apoya, las posturas, los ademanes y qué quitarse cuándo y cómo. Es un win-win en el que ella es la actriz y tu el director de la película que quieres ver. Ella descubre lo que te gusta exactamente, palpa tu deseo y tú tienes justo tú fantasía, en la que empiezas mandando. ¿Demasiado arriesgado para una primera vez? A que no.




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